Por fin viernes

Por fin viernes

Es raro el viernes que no escucho esta expresión. Tengo además la sensación de haber crecido y pasado por todas las etapas de mi vida escuchando lo mismo. Reconozco que es un tópico que me ha llamado la atención desde hace un par de años.

¿La pronunciamos por inercia? ¿Es una frase para cortar el hielo en un momento dado? ¿La decimos porque así lo sentimos? ¿Con qué tono la emitimos? ¿Qué significa exactamente?

La respuesta a su significado sólo la tenemos cada uno de nosotros.

Hay que saber escucharse por detrás de las palabras que enunciamos, y más aún si son tan frecuentes. También puede darse el caso en que no las digamos, sin embargo, sí las pensamos o tenemos su sensación (“ese cuerpo y cara de viernes”). Tengamos cuidado porque son mensajes que enviamos al cerebro y provocan que no nos permitamos disfrutar el momento presente, el aquí y ahora.

La expresión podría venirnos por semanas sobrecargadas, reuniones tediosas, no nos agrade el trabajo que desempeñamos, las actividades extraescolares de los pequeños, el estrés de ir de un lado a otro… en fin, cada uno sabrá sus motivos. Vivimos en una rueda de lunes a viernes; sin embargo, puede girar al ritmo que decidamos nosotros.

Entiendo que la tarde de los viernes y los fines de semana nos permiten realizar actividades que quizás el resto de la semana no son viables (¿o sí?). También puede haber eventos especiales que nos hagan mucha ilusión…. Pero pasar de este punto a tener la sensación de llevar a cuestas el resto de días de la semana es otra muy diferente.

Vivimos en la queja, dejando que el tiempo se lleve minutos, con la agonía constante de querer que llegue otro día e impidiéndonos disfrutar de lo que hacemos. No nos engañemos, siempre que queramos podremos modificar algún aspecto para mejorar nuestro día a día. Busquemos esas formas de trabajar y llevar nuestro día como nos gustan, y si no al menos cambiemos de actitud.

Estudios como el realizado por Wormeter en 2.012 desprendáin que el día de la semana más productivo es el viernes. Y claro está, justo este día es cuando nuestro estado de ánimo es totalmente diferente… ¿coincidencia?

Dejando al lado el asunto de la productividad, me produce desazón saber que los viernes tenemos un estado de ánimo más positivo, porque ello significa los anteriores no lo han sido tanto.  ¿No nos podemos preguntar qué podemos hacer para tener la misma predisposición al comienzo del día que en caso de los viernes? ¿Qué podemos cada uno modificar?

En algunos casos la respuesta sea cambiar de trabajo y para ello hay que dar pasos en esa dirección. En otros casos puede ser saber decir que no a determinadas tareas o reuniones para conseguir estar menos sobrecargado. Puede que en otras la solución sea no quejarse tanto. Y para los que disfrutan con su trabajo puede que sea tan sencillo como decir “Por fin lunes”.

No vamos a ser extremistas, pero si percibimos que esta frase forma parte habitual de nuestro repertorio mensual, reflexionemos al menos un poquito.

También invito a preguntar a nuestros hijos si han escuchado esta frase, a quién, qué creen que significa…. Nos llevaremos algunas sorpresas.

Cambiemos hábitos y algo cambiará dentro de nosotros.

Transmitamos a nuestros hijos lo fantástico que va a ser cada día. Los pequeños no tienen por suerte la percepción del tiempo que los adultos, debemos aprender de ellos a vivir el momento presente, el aquí y ahora. Ayudémosle a que no pierdan esta sensación en el camino.

Sobre la autora

facebook-profile-picture Rosario Cassini
Licenciada en Economía por la UAM. Postgrado en gestión y dirección de Escuelas infantiles por la Universidad de Alfonso X El Sabio. Máster en Coaching e Inteligencia Emocional por la Universidad de Alcalá de Henares. "Recordad que la educación depende de la formación del corazón". Juan Bosco

Comentarios

  1. Beatriz - mayo 13, 2016 a las 00:21

    Nunca había leído nada parecido y me parece muy acertado. Entramos en la “rueda de la queja” y como nos enseña la PNL el lenguaje nos influye.
    Enorabuena por profundizar en las cosas que nos sirven para entablar conversación. Al final el que los días sean buenos o malos depende de nosotros.

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