Archivos de la autora: Rosario Cassini

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Sobre Rosario Cassini

Licenciada en Economía por la UAM. Postgrado en gestión y dirección de Escuelas infantiles por la Universidad de Alfonso X El Sabio. Máster en Coaching e Inteligencia Emocional por la Universidad de Alcalá de Henares. "Recordad que la educación depende de la formación del corazón". Juan Bosco
Se acabaron las vacaciones

Se acabaron las vacaciones

     Se acabaron las vacaciones y nos encontramos ya inmersos en la rutina del colegio y trabajo.  He de decir que me siento algo apenada estos días. Sin embargo, el origen no es la depresión post-vacacional que denominan los especialistas por la inadaptación a la vida activa tras las vacaciones.

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Todo vuelve

Todo vuelve

Todo vuelve, a su debido tiempo, pero vuelve.

 El año pasado tuve una experiencia que me hizo abrir aún más los ojos acerca de la importancia de hacer sentir a los niños experiencias que les lleven a entrar en contacto con sus valores y emociones. De crearles espacios adecuados donde puedan permitirse hablar y experimentar en primera persona ese mundo emocional que llevan dentro y que les conecta a su vez tanto con el resto de personas. De experiencias que le involucren en la generosidad y la gratitud.

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Descubrir sombras

Descubrir sombras

Qué pronto nos fijamos o nos llaman la atención aquellos gestos o comentarios desagradables que hacen o dicen las personas que tenemos enfrente. Pueden ser con las que conversamos en nuestra familia, con las que trabajamos, o simplemente con la que nos cruzamos por la calle. Cualquier ocasión es buena para enjuiciar de forma rápida. Criticamos y ponemos en tela de juicio con demasiada facilidad…. Qué bien se nos da descubrir sombras ajenas….Y así nos va, crispados con lo que nos va aconteciendo cada día.

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Carta al profesor vocacional

Carta al profesor vocacional

                 Gracias a ti profesor vocacional. Es lo que necesitamos decir muchos padres en estos últimos de clase.  Gracias por haber elegido esta profesión, la más importante. 

                Gracias por hacer de tu trabajo mucho más que llegar, trabajar y marcharte. Gracias por tu entrega sin límite durante este curso, por tu entusiasmo, acompañamiento y saber estar.  Gracias aún más fuerte por saber SER y encontrar el punto de equilibrio entre la generosidad y la paciencia. Gracias por las horas fuera del horario lectivo que dedicas a corregir exámenes, preparar las clases y atender a las familias. Gracias por llevar de la mejor forma posible tu cansancio y llevar con entereza a los padres que te increpan.  Gracias por saber que nuestros hijos son el futuro y ser tan consciente del papel tan relevante y único que tienen en nuestra sociedad.   Leer más »

De mayor quiero ser coach

De mayor quiero ser coach

Desde que soy coach, son muchos amigos y conocidos que me preguntan qué es exactamente el coaching, para qué sirve y cómo se ejercita. Dedicaré otro post más adelante para explicar exactamente estas cuestiones, ya que ahora deseo compartir estas líneas que escribí hace mucho tiempo cuando, comencé a descubrir esta apasionante disciplina.

“Nunca antes me lo había propuesto; nunca antes sabía qué era el coaching. Sin embargo, ahora me parece una de las más bellas profesiones en las que poder dedicar mi tiempo, mi vida, mis días… Para mí el coaching es sinónimo de magia. En cada sesión se irá construyendo e iremos sorprendiéndonos de un maravilloso espectáculo. Leer más »

Por fin viernes

Por fin viernes

Es raro el viernes que no escucho esta expresión. Tengo además la sensación de haber crecido y pasado por todas las etapas de mi vida escuchando lo mismo. Reconozco que es un tópico que me ha llamado la atención desde hace un par de años.

¿La pronunciamos por inercia? ¿Es una frase para cortar el hielo en un momento dado? ¿La decimos porque así lo sentimos? ¿Con qué tono la emitimos? ¿Qué significa exactamente?

La respuesta a su significado sólo la tenemos cada uno de nosotros.

Hay que saber escucharse por detrás de las palabras que enunciamos, y más aún si son tan frecuentes. También puede darse el caso en que no las digamos, sin embargo, sí las pensamos o tenemos su sensación (“ese cuerpo y cara de viernes”). Tengamos cuidado porque son mensajes que enviamos al cerebro y provocan que no nos permitamos disfrutar el momento presente, el aquí y ahora.

La expresión podría venirnos por semanas sobrecargadas, reuniones tediosas, no nos agrade el trabajo que desempeñamos, las actividades extraescolares de los pequeños, el estrés de ir de un lado a otro… en fin, cada uno sabrá sus motivos. Vivimos en una rueda de lunes a viernes; sin embargo, puede girar al ritmo que decidamos nosotros.

Entiendo que la tarde de los viernes y los fines de semana nos permiten realizar actividades que quizás el resto de la semana no son viables (¿o sí?). También puede haber eventos especiales que nos hagan mucha ilusión…. Pero pasar de este punto a tener la sensación de llevar a cuestas el resto de días de la semana es otra muy diferente.

Vivimos en la queja, dejando que el tiempo se lleve minutos, con la agonía constante de querer que llegue otro día e impidiéndonos disfrutar de lo que hacemos. No nos engañemos, siempre que queramos podremos modificar algún aspecto para mejorar nuestro día a día. Busquemos esas formas de trabajar y llevar nuestro día como nos gustan, y si no al menos cambiemos de actitud.

Estudios como el realizado por Wormeter en 2.012 desprendáin que el día de la semana más productivo es el viernes. Y claro está, justo este día es cuando nuestro estado de ánimo es totalmente diferente… ¿coincidencia?

Dejando al lado el asunto de la productividad, me produce desazón saber que los viernes tenemos un estado de ánimo más positivo, porque ello significa los anteriores no lo han sido tanto.  ¿No nos podemos preguntar qué podemos hacer para tener la misma predisposición al comienzo del día que en caso de los viernes? ¿Qué podemos cada uno modificar?

En algunos casos la respuesta sea cambiar de trabajo y para ello hay que dar pasos en esa dirección. En otros casos puede ser saber decir que no a determinadas tareas o reuniones para conseguir estar menos sobrecargado. Puede que en otras la solución sea no quejarse tanto. Y para los que disfrutan con su trabajo puede que sea tan sencillo como decir “Por fin lunes”.

No vamos a ser extremistas, pero si percibimos que esta frase forma parte habitual de nuestro repertorio mensual, reflexionemos al menos un poquito.

También invito a preguntar a nuestros hijos si han escuchado esta frase, a quién, qué creen que significa…. Nos llevaremos algunas sorpresas.

Cambiemos hábitos y algo cambiará dentro de nosotros.

Transmitamos a nuestros hijos lo fantástico que va a ser cada día. Los pequeños no tienen por suerte la percepción del tiempo que los adultos, debemos aprender de ellos a vivir el momento presente, el aquí y ahora. Ayudémosle a que no pierdan esta sensación en el camino.

Creo en ti

Creo en ti

No hay duda de que cada uno de nosotros queremos a nuestro hijo. Se lo demostramos cada día de infinitas maneras: abrazándole, acariciándole, diciéndole “te quiero”, compartiendo nuestro tiempo con el/ella, siendo amables y cediendo en determinadas ocasiones…. Si desde luego alguien nos preguntase si queremos a nuestro hijo, diríamos rotundamente que sí, con seguridad.

Ahora quiero plantear otra cuestión que quizás nos haga titubear. ¿Y crees en tu hijo? Aquí habrá ya respuestas para todos los gustos, el abanico se va abriendo.  Tendremos dudas en cuanto al significado de la pregunta, en la forma de manifestarlo… Puedes pensar que quizás dependa de su edad o de las experiencias surgidas. Vayamos por orden.

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Resiliencia

Resiliencia

Resiliencia… En pocas ocasiones tuve la oportunidad de leer este término en mi adolescencia  y reconozco que no entraba mucho a profundizaba en el mismo. La entendía más o menos en el contexto y me resultaba suficiente. Años después, conozco perfectamente su significado; en primera persona, en experiencia propia. Comprendo que me hubiera resultado muy complicado entenderlo con anterioridad puesto que debe de ir acompañado de la autoestima, esa misma que alguna vez me abandonó y que mucho tiempo después he rescatado.

Tuve la suerte de vivir hace un tiempo una experiencia fascinante, de esas que te llenan de plenitud y euforia. Curiosamente fue ante un suceso que anteriormente hubiese supuesto una mezcla de emociones y sentimientos totalmente contrarios a los que sentí en realidad.

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